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La ley europea de inteligencia artificial ya se aplica: qué cambia si usas IA en tu negocio

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Si tienes un negocio en Santa Comba, Cee o cualquier punto de la Costa da Morte y alguna vez has usado ChatGPT para redactar un correo, un traductor automático para atender a un cliente extranjero o una herramienta que te genera imágenes para las redes sociales… esto va contigo.

El 2 de agosto de 2026 empezó a aplicarse la mayor parte de la ley de inteligencia artificial europea. Y no, no es solo cosa de Google y de las grandes tecnológicas: hay obligaciones que alcanzan también al autónomo que trabaja solo desde casa. Te contamos qué es, a quién afecta de verdad y qué tendrías que hacer. Sin alarmismos y sin jerga rara.

¿Qué es la ley de inteligencia artificial?

Es un reglamento europeo, el Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como AI Act, que regula cómo se puede usar la inteligencia artificial en la Unión Europea. La idea de fondo es sencilla: cuanto más riesgo tenga un uso de la IA, más obligaciones tiene quien lo usa.

No prohíbe usar IA. Al contrario: da un marco para usarla con tranquilidad. Lo que sí hace es prohibir unos pocos usos considerados inaceptables y poner reglas de transparencia al resto.

Puedes consultar toda la información oficial en la página de la Comisión Europea sobre el marco regulador de la IA.

«Pero yo tengo una tienda, no una empresa de tecnología»

Ese es justo el malentendido más común. La ley no distingue por tamaño ni por sector: distingue por qué haces con la IA. Y hay tres cosas que tocan a negocios muy normales.

1. Tu equipo tiene que saber lo que está usando

Es la obligación que casi nadie tiene en el radar. Desde febrero de 2025, quien usa sistemas de IA en su actividad debe garantizar que las personas que los manejan tengan conocimientos suficientes sobre ellos.

Y aquí está la clave: no hay mínimo de plantilla. Un autónomo que usa ChatGPT para preparar presupuestos entra igual que una empresa de 200 personas.

La buena noticia es que la ley no exige un número concreto de horas ni un certificado oficial. Pide una formación proporcional al puesto, real y que se pueda demostrar. Con dejar constancia de qué formación se ha dado, a quién y cuándo, vas bien encaminado.

2. Si usas un chatbot, tiene que decir que es un chatbot

Si en tu web tienes un asistente automático que atiende a clientes, o una voz automática que responde al teléfono, la persona tiene que saber que está hablando con una máquina antes de empezar la conversación. No hace falta nada sofisticado: un aviso claro al inicio es suficiente.

3. El contenido hecho con IA hay que identificarlo

Si publicas imágenes, vídeos, audios o textos generados con inteligencia artificial que puedan parecer reales, tienen que estar identificados como tales de forma visible. Quien fabrica la herramienta se encarga de la marca técnica dentro del archivo; quien publica pone la etiqueta que ve la gente.

¿Y si uso IA para contratar personal?

Aquí conviene pararse, porque es un caso muy habitual y mucha gente no sabe que es especial.

Usar inteligencia artificial para seleccionar candidatos, filtrar currículums o evaluar a trabajadores se considera un uso de alto riesgo. Eso implica obligaciones bastante más exigentes: supervisión humana real, información a las personas afectadas y control de posibles sesgos.

La parte tranquilizadora: estas obligaciones no son exigibles hasta diciembre de 2027. La parte importante: si estás pensando en incorporar una herramienta así, mejor plantearlo bien desde el principio que tener que rehacerlo después.

¿Cuánto puede costar no cumplir?

Las sanciones por incumplir las obligaciones de transparencia pueden llegar a 15 millones de euros o el 3 % de la facturación mundial, según cuál sea mayor. Los usos prohibidos tienen sanciones aún más altas.

Antes de que te dé un vuelco el corazón: el reglamento contempla expresamente la proporcionalidad y un trato específico para pymes y startups. Nadie va a multar con millones a una tienda de Santa Comba por no poner un aviso en su chatbot. Pero la obligación existe, y lo sensato es ordenarlo ahora que hay margen.

Qué puedes ir haciendo este mes

  1. Haz una lista de las herramientas de IA que usáis. Chat, traductores, generadores de imágenes, asistentes del móvil, funciones de IA de tu programa de gestión… Suelen ser más de las que uno recuerda.
  2. Mira si alguna habla con tus clientes. Si la respuesta es sí, revisa que avise de que es una IA.
  3. Revisa lo que publicas. Si usas imágenes o textos generados con IA en redes o en la web, identifícalos.
  4. Da algo de formación y déjala por escrito. Aunque sea una sesión corta con tu equipo: qué usamos, para qué, qué datos no se meten nunca ahí. Anota fecha y contenido.
  5. Cuidado con los datos. No metas en herramientas de IA datos personales de clientes ni información confidencial sin saber dónde acaban. Esto ya lo exigía la protección de datos, pero ahora se mira con más lupa.

Preguntas frecuentes

¿Me afecta si solo uso ChatGPT de vez en cuando? Sí, aunque de forma muy ligera. Principalmente en la obligación de formación y en identificar el contenido si publicas cosas creadas con IA.

¿Tengo que registrarme en algún sitio? No. Los registros están previstos para sistemas de alto riesgo, no para el uso corriente de herramientas comunes.

¿Quién vigila esto en España? La autoridad española de supervisión de la inteligencia artificial (AESIA), junto con la Oficina Europea de IA.

¿Y si no hago nada? De momento probablemente no pase nada, pero la obligación ya existe y es exigible. Ordenarlo ahora cuesta muy poco; hacerlo con una inspección delante, bastante más.

En resumen

La ley de inteligencia artificial no viene a complicarte la vida: viene a poner orden en algo que ya estabas usando. Para la mayoría de autónomos y pymes se resume en tres cosas: saber qué herramientas usas, avisar cuando hay una IA de por medio y formar mínimamente a quien las maneja.

En Negreira Asesores llevamos desde 2009 acompañando a autónomos, pymes y negocios familiares de Santa Comba, Cee y toda la Costa da Morte. Si no tienes claro cómo te afecta esto en tu caso concreto, te lo miramos contigo y te decimos qué hace falta y qué no.